Botox. Verdades y Mentiras

Botox, es el nombre comercial con el que popularmente se conoce a la toxina botulínica. En España se comercializa bajo el nombre Vistabel, y está indicado para el tratamiento de arrugas de expresión en el tercio superior (es decir, arrugas de la frente, entrecejo, y patas de gallo).

Muchas personas tienden a confundir los usos del botox, especialmente cuando ven a personas mayores o famosos en televisión con malos resultados, a menudo de otros procedimientos estéticos que nada tienen que ver con el Botox.

El Botox es un tratamiento rápido, seguro y con resultados totalmente naturales, en contra de lo que mucha gente cree.

A continuación tratamos de desmentir los prejuicios más comunes de la toxina botulínica.

 

El Botox deja mirada perdida o sin expresión

FALSO. Mucha gente cree que las miradas perdidas son consecuencia de la toxina botulínica. A menudo detrás de este tipo de mirada sin expresión, hay una intervención de cirugía facial (no de botox). Por ejemplo, el lifting facial es una cirugía que estira el tejido hacia la parte de atrás de la cabeza, y eso sí puede alterar la mirada, subir las cejas o retrasar la línea frontal del pelo.

 

Si me pongo botox, ¿se me va a notar?

FALSO. Mucha gente de tu entorno lleva probablemente botox, y no lo sabes. La toxina bolutínica, en manos de un buen médico estético, es imperceptible.

 

Todavía soy joven para ponerme botox

FALSO. Cada vez más se aplica el botox de forma preventiva en pacientes jóvenes. Algunos piensan que esta tendencia responde a intereses económicos de las clínicas. Y no es así.

Las arrugas de expresión surgen por una combinación de factores, entre otros la pérdida de hidratación, pérdida de colágeno y especialmente como resultado de una hipertonificación de la musculatura facial. Es decir, con el paso de los años, vamos ganando fuerza en la musculatura del tercio superior.

Cada vez que gesticulamos, la piel tiende a plegarse por el mismo sitio (cuantas más veces se pliega la piel, mayor profundidad va adquiriendo la arruga). Esto puede comprobarse fácilmente en casa:

Si nos miramos a un espejo, veremos que al principio, la arruga de expresión sólo se hace visible cuando gesticulamos. Pero con el paso del tiempo, la arruga empieza a marcarse en la piel aunque no gesticulemos. Ese es el momento en el que hay que plantearse un tratamiento preventivo, para revertir la formación de esa arruga y evitar que la arruga gane profundidad. Si no se corrige, se produce lo que llamamos «piel rota».

Cuando la piel se rompe, y la arruga ha ganado profundidad, el tratamiento con botox no suele ser suficiente y puede ser necesario tratamiento adicionales con ácido hialurónico para rellenar el pliegue.

 

El botox se diluye con agua para que salga más barato

FALSO. Cuando el paciente llega a consulta, el botox es tan sólo un polvo blanco en el fondo de un vial, que el médico tiene que reconstituir con suero fisiológico para poder ser inyectado.

Desde el punto de vista comercial, el objetivo de cualquier clínica debe ser siempre mantener el mayor número de pacientes en cartera.

Como el botox es un tratamiento no permanente, no tiene mucho sentido que una clínica prefiera abaratar el coste de un tratamiento. Es decir, lo inteligente es conseguir la mayor efectividad del tratamiento, para que el paciente esté contento, y vuelva pasados unos meses, la próxima vez que quiera hacerse botox.

 

El botox dura poco

Ni falso ni verdadero. La duración del botox depende del grosor de la piel, de la profundidad de las arrugas que estamos tratando, y muy especialmente de la fuerza de la musculatura facial (generalmente dura menos en los hombres).

Personas que gesticulan o se ríen mucho, con trabajos comerciales o mucha actividad social, están ejercitando continuamente su musculatura facial, y en efecto, podrían notar que la toxina dura algo menos. También se ha observado que en personas que practican mucho deporte, o actividad física intensa, la duración de los resultados disminuye.

Con carácter general, si lo que buscamos es un tratamiento preventivo, una sola aplicación al año será suficiente. Personas con arrugas moderadas, suelen realizarse el tratamiento cada 6 – 8 meses.

 

No podré gesticular

FALSO. La toxina botulínica relaja la musculatura facial, evitando que al gesticular la arruga vuelva a plegarse. Es cierto que en sus inicios, el uso cosmético de la toxina botulínica buscaba un bloqueo total de la arruga, es decir, la atonía de la musculatura facial.

Desde hace tiempo sabemos que es suficiente con conseguir una hipotonía de la musculatura, es decir, que simplemente pierda fuerza. Un buen médico estético buscará siempre el equilibrio entre mantener el movimiento sin que la arruga gane en profundidad.

 

No siempre funciona

VERDADERO. Un pequeño porcentaje de pacientes, puede generar anticuerpos a la toxina, aunque es muy poco común.